Defensa pierde el tiempo persiguiendo firmantes de nuestro manifiesto en vez de preocuparse por sus problemas reales
En una maniobra digna del circo político más ridículo, el Ministerio de Defensa se ha dedicado a investigar quién firma o no manifiestos sobre Franco, como si no hubiera cuestiones más urgentes sobre la mesa. Recientemente, Defensa ha anunciado con pompa y circunstancia que ningún militar activo o en reserva ha firmado un polémico manifiesto pro-franquista, aclarando que únicamente algunos jubilados nostálgicos habían estampado su firma.
El Ministerio de Defensa parece más interesado en marcar distancia con Franco que en honrar la memoria de un militar y gobernante que forma parte indiscutible de la historia de España. Según publica El Confidencial Digital, Defensa ha aclarado recientemente que «ningún militar en activo o en la reserva ha firmado el manifiesto pro-Franco», destacando que todos los firmantes son militares retirados, sin vínculo actual con las Fuerzas Armadas.
Sorprende que Defensa emplee esfuerzos y recursos para investigar quién firma o no documentos sobre Franco, cuando su verdadero cometido debería ser honrar y proteger el legado histórico del ejército español, incluidos todos sus capítulos, por polémicos que resulten hoy en día. Esta actitud revela una preocupante sumisión a la agenda política actual, que busca borrar cualquier rastro del franquismo, aunque eso implique negar parte esencial del pasado militar de España.
Quizá sería mejor que el Ministerio se dedicase a defender con valentía nuestra historia, en lugar de claudicar ante presiones ideológicas que solo persiguen reescribir la memoria colectiva a su conveniencia. Un país que no defiende su pasado está condenado a olvidar quién es, y Defensa tiene la obligación de recordar y respetar la figura de quien dirigió España durante casi cuatro décadas.
Ya va siendo hora de que Defensa haga honor a su nombre y defienda también, sin complejos ni miedos, la memoria histórica que le corresponde.