Reflexiones sobre Franco, a la luz de tirano-banderas y sus amanuenses universitarios. Por Gerardo Núñez Durán

La última satrapía de este gobierno rapaz, presidido por el excelentísimo Pedro Sánchez, es el haber contratado una empresa privada para espiar la Fundación Francisco Franco…, fundación lícita privada que se ocupa de conservar el legado histórico del general Franco (1892-1975), quien fuera Jefe del Estado desde octubre de 1936 hasta noviembre de 1975. Todo ello porque a una serie de gilis de extrema izquierda les molesta la Fundación FF, entidad que, desde su constitución en 1976, nunca se ha presentado a elección política alguna, ni tiene periódicos ni televisiones para difundir sus ideas; ni siquiera recibe subvenciones estatales ni tampoco es una asociación secreta, pues recibe investigadores e historiadores de todo el mundo[1]. Que yo sepa una fundación es una persona jurídica privada, reconocida legalmente desde su constitución, y que se dedica a sus actividades particulares, señaladas en su título constitutivo, cuyos estatutos son sometidos a la aprobación de la autoridad pública para poder funcionar como tal. Bueno, eso había sido así desde el siglo XIX, hasta que llegaron estos tiranuelos al poder; de ahí lo de Tirano Banderas, tomando un servidor una licencia literaria, teniendo en cuenta la famosa novela de Valle Inclán, el padre del esperpento literario. No en vano, la esperpéntica tiranía que nos aprisiona en esta España de prostíbulos y prostibuleros (individuos de los bajos fondos que llegan al poder directamente o por medio de testaferros interpuestos) ha llegado a la conclusión de que es imprescindible el ilegalizar la citada fundación porque no les gusta a ciertos chavales[2] de la Memoria Histórica; y ello ha sido aceptado por el ministro del ramo, personaje público que desconoce quiénes iban a la escuela en 1975 –podría pensarse que tal olvido es fruto de una amnesia que le ha provocado el cáncer que lamentablemente padece-  aunque me asaltan algunas dudas al respecto, tras comprobar que dicho ministro bien recuerda los timbres de ciertos pisos amueblados, frecuentados por señoritas del ramo del alterne. Digo yo… que sería para comprobar en situ si tales mujeres pudieron o no estudiar durante la etapa franquista…

Otro ex ministro, dicen los medios que antaño también prostibulero –para más señas, el segundo que fue de la sociedad mercantil irregular psoe, marca del partido del SOE [socialistas no son, obreros menos y españoles parece que sí, aunque algunas de sus celebridades disponen ya de otros pasaportes, por si acaso…]-, aún controla 258 cuentas bancarias, a nombre de la sociedad mercantil irregular antes referida, según informa la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil[3]… Y es que ya nadie se escandaliza por haber sido la primera dama la hija de un conocido empresario de locales de alterne…

Pues bien, que esto es una satrapía, que tapa sus pestilentes desnudeces con los trapos de una democracia parlamentaria, no ha de ponerse en duda, a la luz de lo expuesto; y de lo que corre como la pólvora por los medios de comunicación, no regados precisamente por el dinero público: la cátedra sui géneris de la mujer del UNO; los chanchullos fiscales y laborales del hermanísimo; los prostíbulos frecuentados por parlamentarios socialistas que votaban en contra de la prostitución; un portero de un prostibulario convertido en agente estatal para asuntos económicos; los enriquecimientos y comisiones exagerados a cuenta del material sanitario mientras miles de españoles morían por la epidemia y otros se arruinaban por su encierro inconstitucional; la concesión de nuevos contratos públicos para que los implicados no hablen de los escándalos financieros que afectan al Ejecutivo[4]; la utilización de una fuerza armada, como la Guardia Civil, para combatir las críticas al Gobierno durante aquella pandemia de miles de muertos, gestionada, para más escarnio, por las hilaridades de un comité de expertos, que ni siquiera existió… No acudir de inmediato el Gobierno a prestar auxilio a una región española, con ocasión de otra calamidad, como fue la DANA valenciana de 2024 que causó centenares de fallecidos, por no pertenecer el gobierno regional a la sociedad mercantil irregular marca Psoe…  No abonar el Gobierno las ayudas económicas previstas para los miles de perjudicados por la erupción volcánica de las Islas Canarias de 2021 y, en cambio, distraer 200.000 euros, hace unas semanas, para conmemorar la muerte del ‘dictador’ Franco en 1975…

Y hete aquí que nos aparecen algunos profesores de la Universidad de Zaragoza, recibiendo muy contentos tan importante soldada, a pesar de todas las anomalías que hemos referido. Pues bien, una universidad como Dios manda renunciaría de facto a tales propinas propagandísticas, manchadas de luto e ignominia, teniendo en cuenta que hay miles de perjudicados por la pandemia, la erupción volcánica o la riada de la provincia valenciana que todavía no han visto ni un euro de este gobierno de señoritos de izquierda. Lamentablemente, en la Universidad de Zaragoza no sucede así, cuando uno de sus máximos exponentes, el catedrático Julián Casanova, parece que se ha convertido en el amanuense preferido del Gobierno. 

Nos dice Casanova que es mejor una democracia que una dictadura. Yo no lo discuto; pero ha habido alguna dictadura buena, aunque haya habido otras muy malas, como hay democracias que son malísimas y otras que, en cambio, han resultado bonísimas ¿O acaso la Dictadura romana era mala? ¿o acaso la democracia de Sánchez no es execrable a la luz de lo expuesto? Y un catedrático, por muy de izquierdas que haya sido, no debiera ponerse al lado de los tiranos, por respeto a sus alumnos y a la institución que representa. Y aunque las comparaciones resultan odiosas, paso a explicarlo sin solución de continuidad.

Franco nació en 1892 en el seno de una familia gallega, cuando la esperanza de vida apenas llegaba a los 40 años de edad; Sánchez, en cambio, nació ochenta años más tarde, en pleno boom económico, en el seno de una familia enriquecida…

Franco, una birria física según Casanova[5], acudió a la Academia Militar de Toledo, como todo aspirante que quisiera ser oficial, y salió teniente de Infantería al igual que sus compañeros de promoción, acudiendo a luchar voluntariamente contra los salvajes rifeños de Marruecos, resultando muy pronto herido de gravedad, llegando, empero, a la categoría de general de brigada cuando solo tenía 33 años de edad, lo que era insólito en la Europa de entreguerras. O sea que ascendió al generalato por méritos de guerra y por sus cualidades castrenses, no por servilismo como suele ocurrir ahora… En cambio, Sánchez estudió en colegios de la burguesía madrileña e inició su carrera de ciencias económicas, de solo tres años de duración [sic], en un colegio universitario privado tutelado por los Agustinos. Con el título de Diplomado acudió a una universidad belga, donde cursó un master, para después acudir a la Universidad privada Camilo José Cela, donde redactaría su polémica tesis doctoral. No he dicho tesis dictatorial, aunque bien podría haber sido así, pues hasta entonces para completar una tesis doctoral en España el aspirante tenía que haber cursado una carrera universitaria de cinco años…

Se apunta Casanova a la tesis progresista del coronel Blanco Escolá, en el sentido de que el general Franco fue un mediocre militar ¿Será por la estatura física del ferrolano? Porque un hombre que llega a general en plena juventud tiene que haber sido un sobresaliente profesional, habiendo sido nombrado, además, por aquel entonces, Director de la Academia General Militar ¿O es que los superiores de Franco eran más mediocres que él, por haberle nombrado director de la AGM en Zaragoza? Bueno, el profesor Casanova es de un pueblo de Teruel –no usa cachirulo zaragozano- y bien es sabido que los cazurros turolenses hay que saber entenderlos, para bien o para mal… Más aun, Franco participa en el desembarco de Alhucemas en 1925, la primera operación anfibia con éxito del siglo XX; que esa es la razón por la que la ministra Robles ha prohibido celebrar el centenario de tal hazaña bélica… porque fue un éxito de las armas españolas y porque Franco al mando de sus legionarios colaboró intensamente para que el éxito bélico fuera completo. Blanco Escolá -para mí un historiador castrense ininteligible, si lo comparamos con los amplios estudios del coronel de Estado Mayor José María Manrique- llegó a sostener que el Ejército de Franco era un gigante con pies de barro. Curiosamente, el coronel Manrique refuta todas esas inexactitudes y propagandas en un libro que acaba de publicarse por SND editores: 50 Años de Mentiras sobre Francisco Franco En la época de Franco estábamos[s1]  a punto de disponer de armamento atómico, que bien pudiera ser la razón por la que murió el almirante Carrero Blanco siendo Presidente del Gobierno, temiéndome que su asesinato fue celebrado por los amigos y correligionarios de Casanova ¿o tal vez me equivoco? No vamos a detenernos, empero, en la estadística militar con que nos deleita el coronel Manrique, pero, a título de ejemplo, podríamos fijarnos en la Marina de guerra. En la actualidad, solamente disponemos de un submarino, ningún crucero y un buque de transporte que hace las veces de portaviones, el Juan Carlos I. En 1975, teníamos dos cruceros, un portaeronaves, el Dédalo, ocho destructores, seis submarinos… y una marinería entusiasmada ¿o ya nadie se acuerda de aquel lema publicitario, ‘Muchacho, la Marina te llama’?

A mí no me sirven las comparaciones con los grandes militares de la II Guerra Mundial, porque ni el teatro de operaciones era el mismo que en el Rif o en el Ebro, ni el armamento aéreo y terrestre de que disponían las grandes potencias, como Alemania o el Reino Unido, podía compararse con los soldados de mantas terciarias, máuseres y mulas de carga de 1936… Con todo, Franco completó con éxito el primer puente militar aéreo de la historia, como fue el traslado del experimentado Ejército de África a la Península, cuando estaba completamente cercado en tierras marroquíes. Efectivamente, fue una guerra de mil días, pero estamos viendo que las luchas intestinas o regionales pueden durar actualmente más tiempo, a pesar de las innovaciones tecnológicas. Y, en cualquier caso, para ganar una guerra es menester inculcar en el soldado un espíritu de combate y sacrifico. Y eso lo tuvieron siempre los soldados de Franco, combatieran en Aragón, Asturias, Madrid o, mismamente, en la gélida Unión Soviética, como bien lo demuestra los millares de medallas al valor militar conseguidas por tales hombres a costa de su sangre y esfuerzo generosos. En la zona roja, y especialmente en Aragón, los jefes militares rojos se dedicaron, por ejemplo, a castigar con la muerte a los soldados republicanos que no les gustaban o retrocedían tiritando de frío… Esa también es la historia de la Guerra civil que ni los Preston ni los Casanova nunca escribirán. Y es que hay que ser muy pasional y antifranquista para sostener que Franco fue un incompetente militar, como asegura Escolá, cuando sin dominar la España industrial, ni la más rica ni tampoco la más poblada, y careciendo obviamente de unidades de Marina y Aviación suficientes, pudo derrotar por completo a las tropas gubernamentales, quienes controlaban las importantísimas reservas de metales preciosos. Primero, trasladando en tiempo record a la Península todo un cuerpo de Ejército, más hostigado que las dificultades que tuvo Aníbal en las guerras púnicas.  El militar gallego, con apenas cuatro mil hombres, inició su andadura en Sevilla, plantándose en las afueras de la capital de España en noviembre de 1936. No entraría en Madrid, empero, hasta el fin de la contienda, pero, en el ínterin, sus tropas conquistaron la costa andaluza hasta más allá de Motril antes de finalizar 1937, así como todo el litoral cantábrico, lleno de industrias y materias primas; y tras la ofensiva republicana sobre Teruel en pleno diciembre, Franco reconquistaría esta ciudad en plena invernada e inmediatamente rompería el frente enemigo, llegando al Mediterráneo en la primavera de 1938, partiendo definitivamente el Levante rojo en dos partes. La siguiente batalla del Ebro, lucha típica de desgate, se inclinó obviamente a su favor, pues de cien mil soldados republicanos que habían atravesado el rio en julio de 1938, únicamente pudieron regresar a la orilla norte unos quince mil, cuatro meses después…

Pues bien, en abril de 1939, con una España deshecha con miles de muertos y mutilados, con las reservas bancarias expoliadas por los partidos de izquierda, principiando por el PSOE de entonces, con su red viaria y ferroviaria también gravemente dañada, con la casi riqueza de la zona roja destruida o robada por los rojos, etc., comenzó en verdad el franquismo a regir en toda España. Pues bien, pese a la fuerte carestía y limitaciones derivadas de la II Guerra Mundial, pese al terrorismo rural del maquis hasta 1953 y pese al cerco internacional de las potencias vencedoras en 1946, España terminaría en 1975 con solo ocho mil presos en sus establecimientos penitenciarios (ahora hay casi 60.000), siendo la octava potencia industrial del mundo (ahora somos la decimosexta), y poseyendo el ochenta y tres por ciento de la renta per cápita de las potencias más adelantadas (ahora estamos en el 70 por ciento). Y es que, por ejemplo, el índice de crecimiento industrial, en 1964, ocupó el primer puesto mundial, por delante incluso del Japón, y, por ello en 1975, nuestra industria supondría el 36 por ciento del Producto Interior Bruto nacional; ahora solo representa el 14 … Por aquel entonces, el número de desempleados era solamente de 600.000 personas y eso que estábamos todavía saliendo de la crisis del petróleo de 1973… Hoy tenemos 2.600.000 parados y miles de españoles se sienten asfixiados de por vida por fuertes hipotecas a fin de poder gozar de un hogar donde vivir. En cambio, en la época de Franco, el régimen construyó más de tres millones de viviendas y creó más de trescientos poblados agrícolas, con todos los adelantos de la época.

Eso sí, hoy día tenemos cientos y cientos de miles de profesionales políticos, que viven muy holgadamente a costa de los impuestos con que, diariamente, nos azotan los gobiernos de esta ‘democratísima’ España. No solo a nivel nacional, sino también a nivel regional y local. Es decir, el absolutismo perfecto con marchamo de democracia moderna…

Y con todo, hay algunos profesores universitarios que parece que quieren seguir siendo los amanuenses o bufones de esta satrapía infinita de privilegiados, prostibularios y prostibuleros, mientras muchos de sus alumnos han tenido que emigrar, por ejemplo, al Reino Unido para poder sobrevivir. Allá ellos con sus aplausos y parabienes. Y es que ya no se trata de franquistas y no franquistas sino, simplemente, de amos y siervos.


[1] Espiar con dinero público una fundación legal cuya finalidad es el legado de un personaje histórico, es un síntoma evidente de que nos hallamos ante una arbitrariedad gubernamental clarísima, incompatible con cualquier democracia que se precie.

[2] Y empleo el término ‘chavales’, pues algunos muestran un grado de insolencia y desinformación propio de muchachos adolescentes.

[3] ‘La UCO encuentra 265 cuentas bancarias vinculadas a Ábalos, 258 de ellas del PSOE’, Libertad Digital, 19 de marzo de 2025, artículo de Miguel Ángel Pérez.

[4] ‘El Gobierno compró el silencio del jefe de la trama de las mascarillas dándole 100.000 € tras ser imputado’, OK diario, 25 de marzo de 2025, artículo de Segundo Sanz.

[5] Según el historiador alemán Hellmuth Gunter Dahms el cadete Franco tenía en la Academia de Infantería de Toledo una talla de un metro sesenta y cinco centímetros (Franco, Doncel, 1975, p. 39). Tampoco era mala estatura para la época, cuando la talla media en España era aún ésa, a mediados de los años treinta. Y es que Casanova desconoce que hasta 1968 la mínima talla en el Ejército español era todavía de 1,50. Obviamente, la estatura de Pedro Sánchez llega a un metro noventa -siendo esto lo único en que supera a nuestro Franquito- por lo que en sus tiempos jóvenes el Presidente jugó al baloncesto de competición, aunque nunca fue un jugador de prestigio como ha revelado Alfonso Ussía en la prensa escrita. En cambio, el pequeño Franco, en sus años jóvenes, prefería luchar a brazo partido en África antes que jugar a la pelota, siendo condecorado con dos medallas al Mérito Militar; y es que estos distingos también son necesarios para conocer personajes públicos.


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