Necrológica – Don Gil de la Pisa Antolín
Gil de la Pisa, maestro, camarada y amigo, había nacido en Villaldavín, provincia de Palencia, el 24 de mayo de 1928. Huérfano de padre y madre desde la más tierna infancia, quedó al cuidado de un tío suyo sacerdote. Otro tío suyo, falangista, entregó su vida en la batalla de Teruel, durante la Cruzada. Pasó la guerra en Santander, y siempre recordaba la infantil sensación de “flotar en el aire” cuando las vanguardias nacionales liberaron la ciudad en agosto de 1937.
Terminada nuestra Guerra de Liberación, marchó a Cuba, donde vivió con otros familiares, disponiendo él de los recursos heredados de sus padres. Allí se convirtió en un brillantísimo estudiante y propagandista católico, hasta doctorarse en Filosofía y Letras por la Universidad Santo Tomás de Villanueva de La Habana, como número uno de su promoción. Ejerció durante algunos años la docencia, que compaginaba con una incansable labor de apostolado, hasta que el cercano triunfo de la revolución comunista de Castro le hizo tomar la decisión de regresar a España en 1959.
Instalado en Gavá, provincia de Barcelona, desarrolló una carrera muy relevante en el ámbito empresarial. Dotado de excepcionales cualidades organizativas y de liderazgo, así como de un don de gentes y una simpatía naturales, se desempeñó como Director de Relaciones Públicas de Roca Radiadores, posición desde la que contribuyó decisivamente al fulgurante éxito de esta empresa en los años 60 y 70 del pasado siglo. Fue también Director Gerente de Industrias Relax , así como asesor de otras compañías y emprendedor en diversos ámbitos.

Sus ocupaciones profesionales no le llevaron a desentenderse de la causa de Dios y de España, todo lo contrario. Asombrado, desengañado y entristecido por la desmovilización política e ideológica que encontró a su vuelta a la Patria, no dudó en sumarse desde la primera hora a Fuerza Nueva, convirtiéndose en uno de los hombres clave de Blas Piñar en Cataluña. Éste le encomendó la Secretaría General de dicha organización en 1970, así como la gerencia de la revista, cargos que efectivamente desempeñó durante algunos meses con dedicación exclusiva, para lo que se trasladó a Madrid. Por diversas circunstancias, decidió abandonar aquella etapa y volver a su carrera profesional anterior, pero jamás dejó la militancia. Siempre estaba dispuesto a apoyar cualquier buena iniciativa, sin ninguna clase de sectarismo o estrechez de miras, y fue una figura reconocidísima y valorada por todos los que han reivindicado y reivindican la españolidad de Cataluña.

Fue un conferenciante prolífico y extraordinariamente ameno sobre las más diversas temáticas. Plasmó una parte importante de su pensamiento en sus tres libros publicados: “Esto vir!”, sobre sus queridos ejercicios espirituales de San Ignacio, reeditada en varios idiomas hace algunos años; “Arde en las manos”, recopilatorio de algunas de sus conferencias de los años 90 y 2000; y “La piedra Rosetta de la ciencia política”, que él definía como su obra clave para entender el mundo que nos rodea. Igualmente, fue articulista habitual, hasta hace apenas unas pocas semanas, en medios escritos (“Siempre p’alante”, “Unidad Católica”) y digitales (“El Correo de España – ÑTV España”, “Patriotas.es”). Tenía además una lista de distribución con miles de amigos y seguidores, a los que durante lustros nos envió interesantísimos artículos y reflexiones, tanto históricos como de actualidad. Y no dudó en incorporar a su repertorio las nuevas tecnologías, llegando a publicar más de cien vídeos en su canal de YouTube, abierto con más de 90 años de edad, y en el que contaba con más de 1.500 suscriptores.
Casado y padre de cuatro hijos, tuvo que sufrir la dolorosísima pérdida de dos de ellos, encontrando así ocasión también para darnos ejemplo a todos cuantos le conocíamos por la entereza, sentido sobrenatural y sometimiento a la voluntad de Dios con que afrontó tan desgraciados lances.
El 8 de marzo de 2025, entregó su alma al Altísimo en Gavá. Oramos por su eterno descanso y, desde estas páginas, le dedicamos un sentido “¡PRESENTE!” a quien supo unir erudición, bonhomía e incansable actividad, con una lealtad y una gallardía insuperables.
Arturo Fontangordo